El otro día fui a Epson a comprar tinta. Justo detrás de mí había un señor de edad que estaba en mi mismo proceso, pero un turno menos. En una parte del calvario de esperas y papeles que van y vienen, el caballero me dice "perdón, escuché que ud vive en Eliecer Parada... Sabe, yo viví muchos años de mi vida allá, pero más arriba, cerca de Tobalaba.
Mire que coincidencia, le dije. Yo también viví varios años cerca de Tobalaba y después compramos la casa actual, más abajo. ¿Y por dónde vivía Ud? - pregunté. - Mire, era una casa azul, al lado derecho, a una cuadra de Tobalaba - me aclaró. ¡Qué coincidencia! - le dije, la mía era azul y estaba ahí mismo. Era de una pintora.
El caballero esbozó una sonrisa y me dijo - bueno, mi mujer es pintora, la Carmen Aldunate. Yo no cupe en mi asombro. ¡Qué coincidencia! - le dije - la misma casa, la que tiene un fantasma. ¡Qué coincidencia! - me dijo, claro, la casa tiene un fantasma - comentó emocionado.
Tratando de cerrar las coincidencias, el caballero me aclaró - ¡pero yo se la vendí a un futbolista... ¿es usted futbolista?.
-No, nada más lejos que eso - argumenté. - ¿seguro que ud no jugaba al fútbol? - me inquirió con insistencia queriendo adjudicarme definitivamente su ex casa a mi memoria. La verdad, no - le contesté.
-Bueno, hasta luego, se alejó cabizbajo, seguramente pensando en que había algún error y que su querida casa no había sido la mía.
Rato después le comenté la conversación a mi señora. Y me dijo -claro, recuerda que compré esa casa hace muchos años, firmó la escritura mi ex marido que se llama (por alcance de nombre) ¡Patricio Yañez!


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