1893 Gourmet

Libro de Cocina 1893: Historias y Anécdotas de Familia

Donde mis abuelos

Enviado por pachi vargas el 17/07/2010 a las 9:36

http://1.bp.blogspot.com/_d6db8Dtzo7E/SVrpn-jJeGI/AAAAAAAAAPM/EzBPycFXqGk/s1600/Morro_de_arica2.JPG

 

En Arica.

Todos los Domingos la familia entera se reunía en la casa de mis abuelos. La casa era chica y el corazón grande. Los adultos comían en la mesa principal y los primos en una mesita sentados en la escalera.

Siempre había una entrada con ensalada, un plato de fondo y el postre. Cada plato se servía en la cocina, aun no llegaba la moda de llevar las fuentes a la mesa y que cada quien se sirve.

En los años 80 no se consumía bebidas gaseosas con la frecuencia actual, solo se compraba para los cumpleaños o acontecimientos asi. Para beber estaba el jarro de vidrio con agua helada, nunca podía faltar el agua fría.

La mesa siempre con servilleta de género en un porta-servilleta (¿asi se llama ese aro donde introduce la servilleta?). El de mi abuelo era metálico y llevaba grabadas sus iniciales, había pertenecido a mi bisabuelo. Los otros eran de plástco, de diferentes colores. Para los niños pequeños habían baberos de género confeccionados por mi abuela con sábanas viejas.

El postre era lo mejor, cada Domingo un invento diferente hecho con lo que había en ese momento. A veces tocaba el clásico postre de manzanas al horno (las manzanas verdes picadas y mezcladas con yema de huevo y leche condensada, luego mengue encima).

Una vez terminado el almuerzo los primos nos íbamos al segundo piso a preparar el show. Después de una hora bajábamos y deleitábamos a los adultos con números diversos: poesía, canto, actuación, etc. Tenía un tío al que le daba verguenza ajena, no se porqué, y cuando llegaba el show era el único que se iba a dormir siesta.

Después del show tarde de naipes: Carioca, Canasta, Nadie sabe para quien trabaja, Tirando a cagar (o revoltijo), el Poto sucio, 21, poker, 26, el Nervioso.

Después si estábamos de suerte (y mis padres con algun dinero) a la heladería a comer helados artesanales.

 

 

 

 

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Lucía Fernandez
el 04/09/2010 a las 20:26

Hola Pachi, me encantó tu vivencia. Algo parecido me recuerdo de mis abuelos, en Concepción. Era mágico!

Saludos,

Lucía


pachi vargas
el 04/09/2010 a las 21:01

Hola Lucia, gracias por tu comentario y me alegra saber que quizás esta experiencia de los almuerzos dominicales donde los abuelos tiene algo de típico, de tradición.

Saludos

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Pachi Vargas


Juan Araya
el 17/04/2010 a las 22:47

Mmmmm, me gustó mucho tu historia. Me hizo recordar la mía, bastante parecida.

Gracias

Juan


pachi vargas
el 13/04/2010 a las 12:50

Pedro, Marcela:

Gracias por comentar mi pequeño artículo.

Creo que los almuerzos se vivían de una manera distinta hace 25 o 30 años atrás. No se si era el hecho de vivir en provincia, pero había tiempo de disfrutar la comida. Antes, durantes y después.

Incluso me faltó agergar que luego del show mi abuelo decía "Me retiro a mis aposentos paticulares" y subía a su camita a hacer la sagrada siesta. Abría su velador y sacaba una pastilla generalmente  ambrossoli. Nosotros los primos habíamos notado que en el velador guardaba dulces, y esperábamos que se levantara para ir a sacar. Yo creo que mi abuelo sabía perfectamente esta situación y nos dejaba uno para cada uno, justito.

Saludos

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Pachi Vargas


Pedro
el 13/04/2010 a las 12:42

Muy bonito tu aporte. Yo agregaría que en esos tiempos la Coca Cola se servía "con gotario", incluso recuerdo que el envase más grande era de 750cc. Luego, como gran cosa, sacaron el de 1 litro: "toda una novedad". En micasa, sólo algunos domingos teníamos el privilegio de disfrutar este "elixir".

Me encantó

Pedro


Marcela Gaete
el 13/04/2010 a las 12:17

Pachi,

Me siento muy identificada con tu descripción. En mi casa era muy parecido, solo que era en Viña. Me hiciste recordar cuando las botellas de bebida que a veces teníamos la suerte de tomar en domingo, eran de 3/4 de litro. Había que tomarla con gotario, ya que eramos una familia de 8 o mas, según hubiera mas de alguna visita. Mis padres y tío tomaban el vino de un extinto objeto llamado chuica o chuico. Eramos harto básicos en esto del consumo de vino, el único requisito era que fuera parejito.... en fin, que tiempos ¿no? La sobremesa era eterna y las conversaciones muy acaloradas.


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