En Arica.
Todos los Domingos la familia entera se reunía en la casa de mis abuelos. La casa era chica y el corazón grande. Los adultos comían en la mesa principal y los primos en una mesita sentados en la escalera.
Siempre había una entrada con ensalada, un plato de fondo y el postre. Cada plato se servía en la cocina, aun no llegaba la moda de llevar las fuentes a la mesa y que cada quien se sirve.
En los años 80 no se consumía bebidas gaseosas con la frecuencia actual, solo se compraba para los cumpleaños o acontecimientos asi. Para beber estaba el jarro de vidrio con agua helada, nunca podía faltar el agua fría.
La mesa siempre con servilleta de género en un porta-servilleta (¿asi se llama ese aro donde introduce la servilleta?). El de mi abuelo era metálico y llevaba grabadas sus iniciales, había pertenecido a mi bisabuelo. Los otros eran de plástco, de diferentes colores. Para los niños pequeños habían baberos de género confeccionados por mi abuela con sábanas viejas.
El postre era lo mejor, cada Domingo un invento diferente hecho con lo que había en ese momento. A veces tocaba el clásico postre de manzanas al horno (las manzanas verdes picadas y mezcladas con yema de huevo y leche condensada, luego mengue encima).
Una vez terminado el almuerzo los primos nos íbamos al segundo piso a preparar el show. Después de una hora bajábamos y deleitábamos a los adultos con números diversos: poesía, canto, actuación, etc. Tenía un tío al que le daba verguenza ajena, no se porqué, y cuando llegaba el show era el único que se iba a dormir siesta.
Después del show tarde de naipes: Carioca, Canasta, Nadie sabe para quien trabaja, Tirando a cagar (o revoltijo), el Poto sucio, 21, poker, 26, el Nervioso.
Después si estábamos de suerte (y mis padres con algun dinero) a la heladería a comer helados artesanales.




Hola Pachi, me encantó tu vivencia. Algo parecido me recuerdo de mis abuelos, en Concepción. Era mágico!
Saludos,
Lucía
Hola Lucia, gracias por tu comentario y me alegra saber que quizás esta experiencia de los almuerzos dominicales donde los abuelos tiene algo de típico, de tradición.
Saludos
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Pachi Vargas