El pololo de mi hermana

copa_derramada.jpgSe llamaba Carlos. Era el flamante nuevo pololo de mi hermana y por primera vez iba a la casa a almorzar. Algo así como una presentación en sociedad. Era simpático y bastante potable... pero tenía un defecto: el rey de los timidotes. Para peor, había asado con papas, esas papotas enteras grandes, con salsa de mantequilla. Ya en el segundo plato y después de contestar algunas pesadas preguntas de mi viejo, lo ví lidiar con su papa, ya bien salada y enmantequillada. De pronto la pincha. La rebelde papa saltó inesperadamente de su plato, cayendo justo al lado de la copa de vino. Carlos, de la pura plancha hizo un gesto para atraparla, pasando a llevar la copa, llena. Cuento corto: al derramarse el vino, Carlos saltó para atrás botando al suelo el cuchillo. Muerto de plancha se abalanzó a recogerlo al momento que se le escapa un ruidoso pedo.

Lloramos de la risa. Mi hermana furiosa con nosotros (nos dijo pesados y poco comprensivos) y el pobre Carlos rojo como tomate. Se puso de pié, se despidió "de lejito no más" y se fué.

No apareció nunca más...

Saludos, Lucía

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